
Según la OMS la salud bucodental es…
“La ausencia de dolor bucal o facial, de infecciones o llagas bucales, de enfermedades de las encías, caries, pérdida de dientes y otras patologías o trastornos que limiten la capacidad de morder, masticar, sonreír y hablar y que repercutan en el bienestar psicosocial”
Un dato curioso al respecto es que en el 2021 la Asamblea Mundial de la Salud aprobó una resolución sobre la importancia de la salud bucodental en la se recomendó abandonar el enfoque curativo tradicional y adoptar un planteamiento que promueva la prevención.
Queremos compartir con vosotros la importancia de la salud bucodental de aquellas personas que son más vulnerables y con menos capacidades para hacerlo ellos mismos, nuestros padres y madres, nuestros abuelos y abuelas o las personas a las que cuidamos por nuestro trabajo.
Según la OMS la salud bucodental es…
“La ausencia de dolor bucal o facial, de infecciones o llagas bucales, de enfermedades de las encías, caries, pérdida de dientes y otras patologías o trastornos que limiten la capacidad de morder, masticar, sonreír y hablar y que repercutan en el bienestar psicosocial”
Un dato curioso al respecto es que en el 2021 la Asamblea Mundial de la Salud aprobó una resolución sobre la importancia de la salud bucodental en la se recomendó abandonar el enfoque curativo tradicional y adoptar un planteamiento que promueva la prevención.
Queremos compartir con vosotros la importancia de la salud bucodental de aquellas personas que son más vulnerables y con menos capacidades para hacerlo ellos mismos, nuestros padres y madres, nuestros abuelos y abuelas o las personas a las que cuidamos por nuestro trabajo.
La boca es una de las zonas donde más puede afectar el paso del tiempo, sobre todo si los cuidados y hábitos de la persona no han favorecido a tener una mejor salud. Lo que propicia diferentes enfermedades según sostiene la Fundación Dental Española. Además, es una de las claves del cuidado de la imagen de las personas mayores, que tan importante es para su confianza y socialización.
Algunas de las enfermedades más comunes que podemos encontrar en nuestros ancianos son: sequedad bucal, sensibilidad dental, periodontitis (pérdida de soporte puede provocar que los dientes se aflojen y acaben cayéndose) o caries.
Hay que entender la importancia de la salud bucodental a cualquier edad, pero para nuestros mayores puede generar una serie de consecuencias que podría empeorar aún más su estado.
Para que nuestros mayores prevengan estas enfermedades y/o empeoren su calidad de vida, te damos pautas sobre cómo mantener una higiene bucodental de manera adecuada, dependiendo del estado de la persona:


Si es una persona que puede cepillarse los dientes solo/a, una pasta dental normal está bien.
Sin embargo, si tiene problemas para tragar es recomendable una pasta de dientes que no genere mucha espuma, es decir, una pasta que no contenga Lauril Sulfato de Sodio.
Y para aquellos que no tienen autonomía suficiente para enjuagarse o escupir por sí solos, no se recomienda el uso de pasta de dientes normal, sino usar solo el cepillo con agua o alguna pasta de dientes sin flúor.
Si te interesa seguir aprendiendo sobre cómo mejorar la calidad de vida de las personas mayores, te invitamos a explorar más artículos en nuestro blog. Descubre también cómo apoyar a una persona mayor que vive sola y cómo las nuevas tecnologías están transformando el cuidado de las personas mayores. ¡Mantente informado para brindar el mejor apoyo a tus seres queridos!
Por último, queremos asegurarnos de que tengas toda la información necesaria para ayudar a la persona a tu cargo, así que te dejamos algunos consejos finales:
Sabemos que cuidar a una persona mayor es una gran responsabilidad y requiere un compromiso y tiempo de entrega absolutos, así que si necesitas ayuda de profesionales para que se encargue de un familiar mayor y lo cuiden como tú lo harías, ponte en contacto con nosotros porque estaremos encantados de escuchar tu caso y recomendarte la mejor opción para ti.
Si tu movilidad está limitada o hay dependencia funcional, existen soluciones: cepillos eléctricos (más eficaces), irrigadores bucales, enjuagues sin enjuagarse, o ayuda profesional en casa. Servicios como Senniors incluyen apoyo en higiene personal, coordinación con especialistas dentales y monitoreo de salud bucal dentro del plan integral de cuidados a domicilio. No estás solo: hay recursos y profesionales preparados para mantener tu boca sana, mejorando tu bienestar y autonomía.
Los más comunes son la enfermedad periodontal (periodontitis y gingivitis), caries de raíz, sequedad bucal (xerostomía), pérdida de dientes, desgaste del esmalte y aftas. También aparecen candidosis orales por medicamentos y cáncer oral con mayor frecuencia a partir de los 60. Muchos están relacionados con fármacos, cambios hormonales o enfermedades crónicas. Una higiene rigurosa y revisiones regulares son fundamentales para controlarlos antes de que avancen y afecten tu calidad de vida.
Te recomendamos al menos una revisión cada seis meses, aunque si tienes factores de riesgo (diabetes, enfermedad periodontal, sequedad bucal severa) es mejor ir cada tres o cuatro meses. Estas visitas permiten detectar problemas temprano: caries incipientes, inflamación de encías, desgaste de prótesis. La prevención es mucho más eficaz y económica que tratar complicaciones avanzadas. No esperes a sentir dolor; el daño bucal suele ser silencioso en fases iniciales, así que la vigilancia es clave.
Sí. Las bacterias e infecciones bucales pueden diseminarse al torrente sanguíneo, aumentando el riesgo de problemas cardiovasculares, diabetes descontrolada, neumonía y otras patologías sistémicas. La enfermedad periodontal está vinculada a inflamación crónica. Por eso la OMS cambió de enfoque: la salud bucodental no es solo estética o funcional, sino un pilar de tu salud integral. Mantener encías y dientes sanos reduce complicaciones en el resto del cuerpo y mejora tu calidad de vida.
Con los años, tu boca experimenta cambios naturales. Las encías se retraen, aumenta la sensibilidad dental, la sequedad bucal es más frecuente (a menudo por medicamentos), y la pérdida de piezas se acelera sin prevención. Los tejidos se vuelven más frágiles, facilitando infecciones. Sin embargo, estos cambios no son inevitables: una buena higiene, revisiones periódicas y una dieta equilibrada ralentizan significativamente el deterioro. La clave está en pasar de lo curativo a lo preventivo.