Tecnología y sociedad

El desarrollo tecnológico experimentado en las últimas décadas, especialmente relacionadas con la información y la comunicación, no tiene precedentes a lo largo de la historia. Este ha propiciado que sean posibles muchas de las actividades ahora cotidianas relacionadas con el trabajo, la formación, la comunicación (con otras personas, entidades o administraciones públicas), la realización de gestiones administrativas, las compras, etc.

Por otro lado, este fenómeno ha venido asociado a la paulatina inversión de la pirámide poblacional, con un progresivo envejecimiento de la población.

Brecha digital

La “brecha digital” es el término que hace referencia a la diferencia en el grado de incorporación de las nuevas tecnologías a la vida cotidiana que puede producirse entre diferentes grupos de población. Uno de los grupos desfavorecidos puede ser el de las personas mayores.

La brecha digital puede venir determinada por dos componentes distintos. Por un lado, la desigualdad en cuanto a los recursos económicos y por otro la desigualdad de competencias y habilidades para acceder a las nuevas tecnologías. Este segundo factor es el que prevalece en la brecha digital existente entre las personas mayores y la población más joven.

En cualquier caso, las personas mayores no tienen por qué afrontar las tareas cotidianas relacionadas con las nuevas tecnologías de forma distinta a las más jóvenes, siempre y cuando existan recursos suficientes de formación y la voluntad de la persona para hacerlo posible. Sí es cierto que los llamados “nativos digitales” se han educado en un entorno en el que estas tecnologías estaban ya presentes y eso les hace partir con ventaja frente al resto. Por el contrario, las personas mayores han vivido mayoritariamente en una época en la que la comunicación y la tecnología estaban más limitadas y su costumbre ha estado más vinculada a la interacción cara a cara.

En este contexto, las nuevas tecnologías pueden percibirse como una amenaza cuando su uso está generalizado y algunas personas no pueden acceder a ellas por «analfabetismo digital” o por cuestiones socioeconómicas. Por otro lado, también pueden concebirse como una oportunidad si existe un acceso a la formación necesaria y pueden utilizarse en condiciones de igualdad con el resto de la población.

Limitaciones

Más allá de la predisposición de la persona para utilizar las TIC, las limitaciones físicas relacionadas con el uso de las nuevas tecnologías pueden incluir los problemas de visión, la capacidad física, relacionada con la motricidad fina y con el manejo del ratón o el teclado, los problemas de audición y la capacidad cognitiva, entre otros.

Finalmente, la mayor dificultad para acceder a las nuevas tecnologías puede ser el miedo y la incertidumbre con respecto a ellas, motivados, principalmente por el propio desconocimiento sobre ellas.

Tecnología y sociedad

Tecnología y sociedad

El desarrollo tecnológico experimentado en las últimas décadas, especialmente relacionadas con la información y la comunicación, no tiene precedentes a lo largo de la historia. Este ha propiciado que sean posibles muchas de las actividades ahora cotidianas relacionadas con el trabajo, la formación, la comunicación (con otras personas, entidades o administraciones públicas), la realización de gestiones administrativas, las compras, etc.

Por otro lado, este fenómeno ha venido asociado a la paulatina inversión de la pirámide poblacional, con un progresivo envejecimiento de la población.

Brecha digital

La “brecha digital” es el término que hace referencia a la diferencia en el grado de incorporación de las nuevas tecnologías a la vida cotidiana que puede producirse entre diferentes grupos de población. Uno de los grupos desfavorecidos puede ser el de las personas mayores.

La brecha digital puede venir determinada por dos componentes distintos. Por un lado, la desigualdad en cuanto a los recursos económicos y por otro la desigualdad de competencias y habilidades para acceder a las nuevas tecnologías. Este segundo factor es el que prevalece en la brecha digital existente entre las personas mayores y la población más joven.

En cualquier caso, las personas mayores no tienen por qué afrontar las tareas cotidianas relacionadas con las nuevas tecnologías de forma distinta a las más jóvenes, siempre y cuando existan recursos suficientes de formación y la voluntad de la persona para hacerlo posible. Sí es cierto que los llamados “nativos digitales” se han educado en un entorno en el que estas tecnologías estaban ya presentes y eso les hace partir con ventaja frente al resto. Por el contrario, las personas mayores han vivido mayoritariamente en una época en la que la comunicación y la tecnología estaban más limitadas y su costumbre ha estado más vinculada a la interacción cara a cara.

En este contexto, las nuevas tecnologías pueden percibirse como una amenaza cuando su uso está generalizado y algunas personas no pueden acceder a ellas por «analfabetismo digital” o por cuestiones socioeconómicas. Por otro lado, también pueden concebirse como una oportunidad si existe un acceso a la formación necesaria y pueden utilizarse en condiciones de igualdad con el resto de la población.

Limitaciones

Más allá de la predisposición de la persona para utilizar las TIC, las limitaciones físicas relacionadas con el uso de las nuevas tecnologías pueden incluir los problemas de visión, la capacidad física, relacionada con la motricidad fina y con el manejo del ratón o el teclado, los problemas de audición y la capacidad cognitiva, entre otros.

Finalmente, la mayor dificultad para acceder a las nuevas tecnologías puede ser el miedo y la incertidumbre con respecto a ellas, motivados, principalmente por el propio desconocimiento sobre ellas.

Utilización de las nuevas tecnologías por las personas mayores

Según el Barómetro de Mayores, 6 de cada 10 personas con más de 65 años afirman ser usuarias habituales de internet, frente al 40,5% que afirman no haber accedido nunca. En este sentido, la brecha digital va disminuyendo con el tiempo de manera importante en el colectivo: 14 puntos porcentuales con respecto a 2019 y 27 con respecto a 2017.

De manera similar, según la última encuesta sobre uso de las nuevas tecnologías llevada a cabo por el INE en 2021, en cuanto a los usuarios diarios de internet en el grupo de 65 a 74 años, el porcentaje llega al 56,3%, frente al 96,9% del grupo de 16 a 24 años.

Haciendo referencia a las compras por internet, solo el 23% de las personas mayores han hecho compras en los últimos 3 meses, frente al 74,3% del grupo de 25 a 34 años.

En cuanto a las personas de más de 75 años, un 31,8% ha utilizado Internet en los tres últimos meses. Un 20,6% o utiliza diariamente (el 17,1% en 2020) y un 7,0% ha comprado online en los tres últimos meses (el 5,2% en 2020). En las personas de más de 85 años los porcentajes decaen significativamente.

Este aumento progresivo en el porcentaje de personas mayores usuarias de las nuevas tecnologías se debe al aprendizaje e incorporación de personas mayores a las TIC, junto con el hecho de que las generaciones que ya eran usuarias de internet van cumpliendo años y se van incorporando al grupo de más edad.

Perfil de persona mayor usuaria de las TIC

El perfil habitual de personas mayores que utilizan las nuevas tecnologías e internet sería:

  • Más hombres (55,1%).
  • De edad entre 65 y 74 años (55,7%).
  • Con alta capacidad de gasto (56,9%).
  • Con estudios universitarios (82,0%).

De igual modo, las distintas actividades digitales disminuyen significativamente entre los segmentos más vulnerables: personas de mayor edad, con menor nivel formativo y menor poder adquisitivo.

Qué utilizan más las personas mayores

Las personas mayores utilizan internet principalmente para comunicarse con familiares y amigos por WhatsApp o SMS (85,1%) y para telefonear o realizar videollamadas. También para informarse y leer prensa y noticias (80,8%).

Utilización de las nuevas tecnologías por las personas mayores

Fomentar el uso de las nuevas tecnologías en personas mayores

Es importante que las personas mayores tengan acceso a las nuevas tecnologías de manera activa, promoviendo acciones y programas a nivel institucional y privado que fomenten su incorporación a las TIC. En definitiva, se trata de unas herramientas que van a promover una vida más activa y plena en contacto directo con el resto de la sociedad. Además, gracias a las nuevas tecnologías las personas mayores pueden mejorar su capacidad cognitiva, la autonomía personal, la salud, la formación, la integración intergeneracional, además de mantenerlas en contacto con otras personas de su entorno. Si te interesa seguir aprendiendo sobre cómo mejorar la calidad de vida de las personas mayores, te invitamos a explorar más artículos en nuestro blog.

Fomentar el uso de las nuevas tecnologías en personas mayores

¿Qué papel juegan los cuidadores en el aprendizaje de nuevas tecnologías?

Los cuidadores—sean familiares o profesionales como los de Senniors en servicios de cuidados a domicilio—juegan un papel crucial. Te enseñan pacientemente, responden dudas sin juzgar y adaptan la enseñanza a tu ritmo. Están ahí para apoyar cuando cometes errores y celebrar tus logros. También ayudan a identificar estafas y mantienen la seguridad. Un buen cuidador es comprensivo y reconoce que aprender tecnología es posible a cualquier edad.

¿Cómo puedo protegerme de estafas y mantener la seguridad en Internet?

Utiliza contraseñas robustas con combinación de letras, números y símbolos. Nunca hagas clic en enlaces sospechosos ni descargues archivos de fuentes desconocidas. Verifica que los sitios web muestren 'https' antes de ingresar datos personales. No compartas información sensible por correo o mensajes. Mantén el dispositivo actualizado con los últimos parches de seguridad. Si algo parece sospechoso, confía en tu instinto y consulta a alguien de confianza.

¿Cuáles son los primeros pasos para aprender a manejar un smartphone?

Comienza familiarizándote con los botones básicos del dispositivo. Practica desbloquear la pantalla y acceder a la pantalla de inicio. Luego, aprende a abrir y cerrar aplicaciones tocando los iconos. Domina la navegación por pantalla táctil: deslizamientos, pulsaciones largas. Después, realiza tareas simples como hacer llamadas y enviar mensajes. Una vez seguro, explora poco a poco otras funcionalidades. Recuerda: no hay prisa, ve a tu ritmo.

¿Cuáles son los beneficios más prácticos de la tecnología en la vida diaria?

La tecnología te permite comunicarte instantáneamente con familia en cualquier parte del mundo mediante videollamadas. Facilita la realización de trámites administrativos desde casa sin desplazamientos. Las compras online te ahorran tiempo y esfuerzo físico. Accedes a información de salud confiable al instante. Puedes disfrutar de entretenimiento bajo demanda. Las aplicaciones de salud monitorizan parámetros importantes. En definitiva: independencia, comodidad y seguridad en tu día a día.

¿Por qué muchas personas mayores desconfían de las nuevas tecnologías?

La desconfianza surge de varios factores. Primero, la velocidad del cambio tecnológico puede resultar abrumadora si no has crecido con estas herramientas. Segundo, existe legítima preocupación por la privacidad y el fraude online. Tercero, la curva de aprendizaje inicial parece empinada. Pero aquí viene lo importante: con paciencia y el enfoque correcto, cualquiera puede aprender. La clave es empezar con dispositivos simples e incrementar la complejidad gradualmente.

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