La memoria sostiene nuestra identidad, nuestras relaciones y la conexión con el entorno. Cuando una enfermedad como el Alzheimer comienza a afectar estas funciones, se transforma la manera en que una persona vive y se relaciona con su entorno.
Desde Senniors, creemos que comprender esta enfermedad es el primer paso para acompañar con empatía, serenidad y realismo. Por eso, en el Día Mundial del Alzheimer, te ofrecemos esta guía sobre las principales fases y síntomas de su evolución.
El Alzheimer comienza mucho antes de que aparezcan síntomas visibles. En esta etapa, ciertas proteínas como la beta amiloide comienzan a acumularse en el cerebro, alterando progresivamente su funcionamiento.
Actualmente, esta fase solo puede detectarse mediante pruebas específicas en entornos clínicos. Se espera que, en el futuro, este diagnóstico temprano permita intervenir con tratamientos preventivos.
En esta fase, comienzan a notarse pequeñas dificultades que, si bien no impiden el desarrollo del día a día, pueden generar confusión o frustración. Algunos síntomas habituales:
Es importante aclarar que no todos los casos de deterioro cognitivo leve derivan en Alzheimer, pero sí pueden ser una señal de alerta.
En esta fase suele establecerse el diagnóstico clínico. Los cambios en la memoria y el comportamiento comienzan a afectar más claramente la autonomía. Es posible observar:
El acompañamiento profesional desde esta etapa puede marcar la diferencia en la calidad de vida.
A medida que la enfermedad progresa, la persona puede necesitar apoyo regular para actividades cotidianas. Es habitual observar:
Esta etapa requiere una adaptación del entorno para garantizar seguridad y bienestar.
Demencia avanzada: atención continua y especializada
En esta última fase, las funciones cognitivas y físicas están gravemente afectadas. La persona puede:
La atención debe centrarse en el confort, la dignidad y la calidad de vida. Es fundamental contar con un equipo de apoyo que acompañe tanto a la persona como a su entorno cercano.
La memoria sostiene nuestra identidad, nuestras relaciones y la conexión con el entorno. Cuando una enfermedad como el Alzheimer comienza a afectar estas funciones, se transforma la manera en que una persona vive y se relaciona con su entorno.
Desde Senniors, creemos que comprender esta enfermedad es el primer paso para acompañar con empatía, serenidad y realismo. Por eso, en el Día Mundial del Alzheimer, te ofrecemos esta guía sobre las principales fases y síntomas de su evolución.
El Alzheimer comienza mucho antes de que aparezcan síntomas visibles. En esta etapa, ciertas proteínas como la beta amiloide comienzan a acumularse en el cerebro, alterando progresivamente su funcionamiento.
Actualmente, esta fase solo puede detectarse mediante pruebas específicas en entornos clínicos. Se espera que, en el futuro, este diagnóstico temprano permita intervenir con tratamientos preventivos.
En esta fase, comienzan a notarse pequeñas dificultades que, si bien no impiden el desarrollo del día a día, pueden generar confusión o frustración. Algunos síntomas habituales:
Es importante aclarar que no todos los casos de deterioro cognitivo leve derivan en Alzheimer, pero sí pueden ser una señal de alerta.
En esta fase suele establecerse el diagnóstico clínico. Los cambios en la memoria y el comportamiento comienzan a afectar más claramente la autonomía. Es posible observar:
El acompañamiento profesional desde esta etapa puede marcar la diferencia en la calidad de vida.
A medida que la enfermedad progresa, la persona puede necesitar apoyo regular para actividades cotidianas. Es habitual observar:
Esta etapa requiere una adaptación del entorno para garantizar seguridad y bienestar.
Demencia avanzada: atención continua y especializada
En esta última fase, las funciones cognitivas y físicas están gravemente afectadas. La persona puede:
La atención debe centrarse en el confort, la dignidad y la calidad de vida. Es fundamental contar con un equipo de apoyo que acompañe tanto a la persona como a su entorno cercano.
La evolución del Alzheimer es distinta en cada persona. Algunas viven más de 15 o 20 años con la enfermedad, mientras que en otros casos el avance es más rápido. De media, la supervivencia tras el diagnóstico se sitúa entre 3 y 8 años.
La mejor forma de afrontarlo es vivir el presente, adaptar el entorno y buscar acompañamiento profesional en cada etapa.
Acompañar a una persona con Alzheimer puede ser emocional y físicamente exigente. Es normal sentir cansancio, frustración o tristeza ante los cambios progresivos.
Desde Senniors te animamos a:
Contar con apoyo especializado permite mantener el equilibrio y ofrecer un cuidado de calidad, sin descuidar tu propio bienestar.
Cada fase del Alzheimer presenta desafíos únicos. En Senniors, acompañamos a las familias con cercanía, experiencia y humanidad. Desde la detección hasta los cuidados diarios, nuestro compromiso es ofrecer soluciones a medida, basadas en la empatía y el respeto.
Si necesitas orientación o apoyo en el cuidado de una persona con Alzheimer, estamos aquí para ayudarte.