
El verano es sinónimo de días más largos, sol y actividades al aire libre. Sin embargo, también trae consigo un riesgo importante para la salud: las olas de calor.Para las personas mayores, el calor extremo puede ser más que una incomodidad; puede provocar deshidratación, mareos, golpes de calor y empeoramiento de condiciones crónicas.En este artículo encontrarás información práctica y consejos útiles para cuidar de tus seres queridos durante estos episodios de altas temperaturas, basados en las recomendaciones de la Comunidad de Madrid y en la experiencia de Senniors.
El verano es sinónimo de días más largos, sol y actividades al aire libre. Sin embargo, también trae consigo un riesgo importante para la salud: las olas de calor.Para las personas mayores, el calor extremo puede ser más que una incomodidad; puede provocar deshidratación, mareos, golpes de calor y empeoramiento de condiciones crónicas.En este artículo encontrarás información práctica y consejos útiles para cuidar de tus seres queridos durante estos episodios de altas temperaturas, basados en las recomendaciones de la Comunidad de Madrid y en la experiencia de Senniors.
Prestar atención a los síntomas es clave para actuar rápido:
Ante cualquiera de estos signos, es fundamental trasladar a la persona a un lugar fresco, ofrecer agua y buscar asistencia sanitaria si los síntomas persisten.

Contar con un equipo de cuidado profesional puede marcar la diferencia durante el verano:
En Senniors, nuestros cuidadores y profesionales sanitarios están formados para detectar riesgos, actuar con rapidez y adaptar los cuidados al calor extremo, garantizando un entorno seguro y un seguimiento diario.
Las olas de calor son una realidad cada verano y afectan de forma especial a quienes más queremos. Con una buena planificación, atención a las señales de alerta y ayuda profesional, es posible reducir riesgos y garantizar un verano más seguro.
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Sí, diuréticos favorecen pérdida de líquidos, betabloqueantes reducen adaptación al calor, y anticolinérgicos disminuyen la sudoración.
No suspender ni modificar ningún tratamiento sin consultar al médico. Hablar con el profesional antes de las olas de calor para posibles ajustes.
Ventilar en horas frescas (mañana y noche), cerrar persianas y cortinas en horas centrales, colocar toallas húmedas frente a un ventilador.
Usar ropa ligera de algodón, aplicar compresas frías en muñecas y cuello, y ducharse con agua fresca varias veces al día. Buscar espacios climatizados si la temperatura es excesiva.
Al menos 1,5 a 2 litros al día, incluso sin sed. Beber pequeñas cantidades frecuentes, complementar con infusiones frías, zumos naturales, gazpacho y frutas con alto contenido en agua.
Evitar cafeína y alcohol. Si hay restricciones de líquidos por condición médica, consultar con el médico.
Síntomas: temperatura corporal muy elevada, piel caliente y seca, confusión, dolor de cabeza intenso, náuseas y en casos graves pérdida de consciencia. La persona suele dejar de sudar.
Llama al 112, trasládale a un lugar fresco, aplica paños húmedos en cuello y axilas y dale pequeños sorbos de agua si está consciente.
Con la edad, el mecanismo de termorregulación se vuelve menos eficiente: se suda menos, la sensación de sed disminuye y muchos medicamentos interfieren con la regulación de temperatura.
Las enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes o problemas cardíacos aumentan aún más el riesgo de golpe de calor y deshidratación.