
El ocio terapéutico es una herramienta clave para mejorar la calidad de vida de las personas que conviven con Alzheimer. A través de actividades adaptadas y con sentido, es posible fomentar el bienestar emocional, la estimulación cognitiva y la conexión social, respetando siempre los ritmos, preferencias y capacidades de cada persona.
Lejos de entenderse como una forma de “entretener”, el ocio terapéutico acompaña, estructura el día a día y refuerza la identidad personal, aportando estabilidad y significado en cada etapa del proceso.
El alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que influye de forma progresiva en la memoria, el pensamiento y la capacidad para organizar tareas. En fases iniciales pueden aparecer olvidos frecuentes, dificultad para seguir conversaciones o cambios emocionales. Con el avance de la enfermedad, algunas actividades diarias requieren más apoyo y acompañamiento.
Además de las alteraciones en la memoria, pueden aparecer dificultades en:
Estos cambios pueden generar inseguridad o frustración, por lo que es fundamental ofrecer entornos predecibles y actividades que refuercen la confianza.
La participación social puede verse reducida por la dificultad para comunicarse o seguir dinámicas grupales. Mantener espacios de relación adaptados ayuda a:
El ocio terapéutico engloba actividades planificadas con un objetivo claro: promover el bienestar físico, cognitivo, emocional y social de la persona. No se centra en el rendimiento, sino en la experiencia, el disfrute y el significado personal de cada actividad.
La incorporación de actividades de ocio adaptadas puede aportar:
Juegos sencillos, música, lectura compartida o actividades de reminiscencia permiten activar funciones cognitivas como la atención o el lenguaje sin generar presión. El disfrute es el motor principal de estas propuestas.
El ocio terapéutico es una herramienta clave para mejorar la calidad de vida de las personas que conviven con Alzheimer. A través de actividades adaptadas y con sentido, es posible fomentar el bienestar emocional, la estimulación cognitiva y la conexión social, respetando siempre los ritmos, preferencias y capacidades de cada persona.
Lejos de entenderse como una forma de “entretener”, el ocio terapéutico acompaña, estructura el día a día y refuerza la identidad personal, aportando estabilidad y significado en cada etapa del proceso.
El alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que influye de forma progresiva en la memoria, el pensamiento y la capacidad para organizar tareas. En fases iniciales pueden aparecer olvidos frecuentes, dificultad para seguir conversaciones o cambios emocionales. Con el avance de la enfermedad, algunas actividades diarias requieren más apoyo y acompañamiento.
Además de las alteraciones en la memoria, pueden aparecer dificultades en:
Estos cambios pueden generar inseguridad o frustración, por lo que es fundamental ofrecer entornos predecibles y actividades que refuercen la confianza.
La participación social puede verse reducida por la dificultad para comunicarse o seguir dinámicas grupales. Mantener espacios de relación adaptados ayuda a:
El ocio terapéutico engloba actividades planificadas con un objetivo claro: promover el bienestar físico, cognitivo, emocional y social de la persona. No se centra en el rendimiento, sino en la experiencia, el disfrute y el significado personal de cada actividad.
La incorporación de actividades de ocio adaptadas puede aportar:
Juegos sencillos, música, lectura compartida o actividades de reminiscencia permiten activar funciones cognitivas como la atención o el lenguaje sin generar presión. El disfrute es el motor principal de estas propuestas.
Las actividades deben adaptarse a cada persona, teniendo en cuenta su historia de vida, intereses y capacidades conservadas.
El movimiento aporta beneficios físicos y emocionales cuando se plantea de forma segura y flexible. Algunas opciones habituales son:
La expresión artística permite comunicar emociones incluso cuando el lenguaje verbal se ve afectado. Entre las actividades más utilizadas se encuentran:
Trabajar con recuerdos significativos ayuda a reforzar la identidad y la conexión emocional. Pueden utilizarse:
El ocio terapéutico debe partir siempre de la persona y adaptarse de forma continua.
Para que una actividad sea realmente beneficiosa, conviene tener en cuenta:
El entorno influye directamente en la participación. Un espacio adecuado debe ser:

En Senniors entendemos el ocio terapéutico como una parte esencial del acompañamiento a personas que conviven con Alzheimer. Apostamos por actividades adaptadas, centradas en la persona, que refuercen la autonomía, el bienestar emocional y la permanencia en el hogar el mayor tiempo posible.
Nuestro enfoque combina profesionalidad, cercanía y una comunicación inclusiva y libre de edadismo, siempre desde el respeto a la dignidad y la individualidad de cada persona.