Cuando los mayores no actúan

Cuando la vida se limita a quedarnos en casa, ya sabemos lo que nos vamos a encontrar. Conocemos dónde están los cuadros de las paredes, el mando de la televisión y las fotos de la familia.

A veces llevamos una vida con rutinas conocidas como salir a dar un paseo al parque, hacer la compra. No incluimos nada nuevo. Por eso, podemos anticipar con bastante fiabilidad lo que va a suceder en ese día.

Hacer esto, está bien, pero no es suficiente.

Porque el cerebro trabaja poco, tiene poco que aprender y memorizar.

Las neuronas no se mueren por exceso de actividad, se mueren por la inactividad.

Y así pasan los días…

Además, están las excusas. Nos encantan las excusas. Son muy cómodas

«¿A dónde voy a ir yo, a mi edad? Mejor me quedo en casa.»

Cuando los mayores no actúan

Cuando los mayores no actúan

Cuando la vida se limita a quedarnos en casa, ya sabemos lo que nos vamos a encontrar. Conocemos dónde están los cuadros de las paredes, el mando de la televisión y las fotos de la familia.

A veces llevamos una vida con rutinas conocidas como salir a dar un paseo al parque, hacer la compra. No incluimos nada nuevo. Por eso, podemos anticipar con bastante fiabilidad lo que va a suceder en ese día.

Hacer esto, está bien, pero no es suficiente.

Porque el cerebro trabaja poco, tiene poco que aprender y memorizar.

Las neuronas no se mueren por exceso de actividad, se mueren por la inactividad.

Y así pasan los días…

Además, están las excusas. Nos encantan las excusas. Son muy cómodas

«¿A dónde voy a ir yo, a mi edad? Mejor me quedo en casa.»

Cómo ayuda a las personas mayores viajar y tener nuevas experiencias

Cuando viajamos, recibimos, de un modo placentero, un montón de información y, por tanto, de conocimiento que se queda guardamos en nuestro cerebro.

Así, sin ningún esfuerzo, conseguimos mantener el cerebro activo. Pero esto es sólo una pequeña parte de lo que nos aporta viajar.

Viajar hace que mejore nuestra atención

¡Queremos estar en todo! Y esto es bueno, estimula nuestra salud mental. Cuando estamos en un lugar que no conocemos, la atención tiende a trabajar mucho más.

Viajar hace que se activen conexiones neuronales que benefician al cerebro, mejorando la actividad cognitiva.

Rompemos con la rutina

Nos concentramos en nuevas actividades, reduciendo de esta manera la ansiedad, la depresión, la soledad y el aislamiento social.

Dejamos de lado lo cotidiano, se generan pensamientos que conducen a sentimientos agradables, descubrimos cosas nuevas que nos motivan y disfrutamos el momento.

Viajar nos hace sentir más vitales

Tenemos nuevas experiencias y vivencias agradables y en consecuencia hace que mejore nuestro estado de ánimo y nos sintamos más felices.

Cada lugar nos da algo diferente, todo lo que traemos de un viaje, todo lo vivido, cuenta como parte de nuestra existencia. Esto también influye en nuestra percepción de las rutinas y mejora nuestra calidad de vida .

Aprendemos a valorar lo que tenemos

En ocasiones las personas tendemos a fijarnos y centrar nuestra atención en las cosas negativas que nos suceden. Pero, ¿qué pasa con las cosas buenas y positivas? Están ahí, sólo hace falta que las sepamos apreciar.

Cuando vamos a otros lugares conocemos culturas diferentes a la nuestra. Encontramos personas con otras experiencias y nos hace reflexionar sobre nosotros. Es entonces cuando echamos la vista atrás y agradecemos todo cuanto hemos tenido y todo lo que está por llegar.

Cómo ayuda a las personas mayores viajar y tener nuevas experiencias

Encontramos nuevas emociones

Conocer nuevos lugares, nuevas personas, probar comidas diferentes, descubrir paisajes increíbles, ver puestas de sol fantásticas, resulta muy estimulante.

Viajar nos genera emociones positivas que parten de la curiosidad y el descubrimiento.

Esas emociones están ligadas a experiencias y vivencias del viaje. Cuando recordamos esa vivencia, revivimos esa emoción.

Encontramos nuevas emociones

Generamos recuerdos positivos

En este sentido, un viaje es algo que se comparte desde lo vivido, no desde lo material. Enseñar nuestra última compra nunca tendrá el mismo poder de seducción que una buena historia contada por nosotros.

Y eso es lo que hacemos al finalizar un viaje: enseñar fotos, contar anécdotas e historias divertidas que nos han pasado durante el trayecto, explicar aventuras y compartir con los demás los momentos vividos.

Volvemos con las pilas cargadas, nos sentimos bien y lo transmitimos.

Incluso antes de emprender un viaje nos relajamos y dejamos volar la imaginación pensando en lo que va a pasar. Este proceso de visualización ya es de por sí beneficioso.

Generamos recuerdos positivos

Lo importante es salir de casa de vez en cuando

Quedarnos en casa no nos va a permitir sacarle partido a todos estos beneficios. No nos va a permitir generar recuerdos ni descubrir cosas nuevas.

Viajar es una experiencia en todos los sentidos. Aumenta la motivación y el interés por temas que nunca nos habríamos imaginado y nos lleva a encontrar lugares asombrosos.

Descubrimos mundos diferentes, ni mejores ni peores, simplemente diferentes. Conocemos nuevas costumbres y nuevas culturas. Todo esto nos ayuda a convertirnos en personas más abiertas de mente, más tolerantes. Nos ayuda a valorar más lo que tenemos y a disfrutar de una mejor calidad de vida.

Lo importante es salir de casa de vez en cuando

Viajes enfocados a personas mayores

Los viajes para la tercera edad hay que plantearlos de una forma más tranquila, a su ritmo, en base a sus gustos, necesidades y preferencias.

Tampoco hay que irse muy lejos. Nos sorprendería la cantidad de cosas que desconocemos de nuestro entorno más próximo.

Se trata de vivir y dejar de mirar por la ventana cómo viven los demás.

Redactor invitado

Juan Cabrillana, experto en viajes especializados en personas mayores y fundador de Viajes de la edad tardía. Si te interesa seguir aprendiendo sobre cómo mejorar la calidad de vida de las personas mayores, te invitamos a explorar más artículos en nuestro blog. Descubre también cómo apoyar a una persona mayor que vive sola y cómo las nuevas tecnologías están transformando el cuidado de las personas mayores. ¡Mantente informado para brindar el mejor apoyo a tus seres queridos!

Viajes enfocados a personas mayores

¿Qué diferencia hay entre recordar y crear recuerdos nuevos?

Recordar es pasivo: traes a la mente lo que viviste. Crear recuerdos es activo: vives algo *nuevo* que el cerebro debe procesar, archivar e integrar. Solo registramos como recuerdo lo que nos sorprende. Por eso la rutina idéntica no genera memoria: es predecible. Para crear recuerdos nuevos necesitas experiencias con matiz de novedad: aprender, descubrir, conectar.

¿Se puede tener vida estimulante estando en casa?

Sí. La movilidad limitada no significa ausencia de experiencias. Puedes viajar virtualmente, aprender idiomas online, conectar con gente nueva, leer géneros desconocidos, crear arte. En Senniors creemos que la estimulación cognitiva en domicilio es tan valiosa como salir fuera. Un cuidador profesional puede facilitar estas actividades y acompañar en la creación de nuevas experiencias memorables.

¿Cómo afecta la rutina sin cambios al deterioro cognitivo?

Si cada día es idéntico, el cerebro no necesita aprender ni decidir: se atrofia. La memoria se vuelve pasiva. Las investigaciones muestran que la monotonía acelera el declive cognitivo. Personas con vidas estimulantes mantienen mejor función mental a cualquier edad. La rutina reconfortante es buena, pero necesita *islas de novedad* para que el cerebro no se duerma.

¿Qué actividades en casa generan nuevos recuerdos?

Cualquier cosa que sea nueva: leer géneros diferentes, escuchar música desconocida, cocinar recetas distintas, ver películas de otro estilo, hacer manualidades, aprender algo online. La clave no es la actividad en sí, sino la *novedad*. El cerebro registra lo que no esperaba. Eso genera memoria duradera. Lo importante es salir de la previsibilidad, no de casa.

¿Por qué es importante crear nuevos recuerdos en la vejez?

El cerebro se mantiene activo cuando experimenta novedad y aprende. Sin estímulos, las rutinas monótonas ralentizan la cognición. Crear recuerdos significa exigir al cerebro que procese información nueva, que se adapte y genere nuevas conexiones neuronales. Esto protege la memoria a largo plazo y mantiene la mente ágil. No es lujo: es necesidad biológica para envejecer con vitalidad mental.

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