
Cada 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes. Este año arranca una campaña de dos años (2026 y 2027) de la Federación Internacional de Diabetes con el lema «Acción temprana contra la diabetes»: diagnosticarla cuanto antes y reducir el riesgo de desarrollarla.
Según la propia Federación, la diabetes afecta a más de 500 millones de personas en el mundo y casi 1 de cada 2 no ha sido diagnosticada. Sin diagnóstico no hay tratamiento, y las complicaciones avanzan sin que nadie las vea.
En España, según la Encuesta de Salud de España 2023 del Ministerio de Sanidad y el INE, el 7,1 % de la población de 15 años o más declara tener diabetes. Y la diabetes aumenta con la edad: es más frecuente en los hombres a partir de los 55 años y en las mujeres a partir de los 65.
Cada 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes. Este año arranca una campaña de dos años (2026 y 2027) de la Federación Internacional de Diabetes con el lema «Acción temprana contra la diabetes»: diagnosticarla cuanto antes y reducir el riesgo de desarrollarla.
Según la propia Federación, la diabetes afecta a más de 500 millones de personas en el mundo y casi 1 de cada 2 no ha sido diagnosticada. Sin diagnóstico no hay tratamiento, y las complicaciones avanzan sin que nadie las vea.
En España, según la Encuesta de Salud de España 2023 del Ministerio de Sanidad y el INE, el 7,1 % de la población de 15 años o más declara tener diabetes. Y la diabetes aumenta con la edad: es más frecuente en los hombres a partir de los 55 años y en las mujeres a partir de los 65.
Hay dos tipos principales de diabetes:
La insulina es la hormona que permite que la glucosa de los alimentos entre en las células y se convierta en energía. Cuando no funciona bien, la glucosa se acumula en la sangre y, con el tiempo, aparecen las complicaciones.
La diabetes tipo 2 puede avanzar despacio y sin síntomas al principio. Por eso es tan importante conocer las señales y consultar cuando aparecen.

En las personas mayores, los síntomas de la diabetes pueden no aparecer al principio y avanzan despacio. Los más habituales son:
Muchas de estas señales se atribuyen a la edad y por eso no se consultan. No hay que darlas por normales: si aparecen, coméntalo con el médico.
Con el tiempo, la diabetes mal controlada puede dañar el corazón, los riñones, la vista y los nervios. En las personas mayores es frecuente que conviva con otras condiciones, como la hipertensión o el colesterol alto, y el propio tratamiento puede provocar hipoglucemias (bajadas de azúcar).
Los pies merecen una atención especial. Con diabetes pueden perder sensibilidad, y una herida pequeña puede pasar desapercibida y acabar en una úlcera. Estas señales piden una revisión profesional:
En personas con diabetes, cualquiera de ellas justifica una revisión cuanto antes. Te contamos más en nuestro artículo sobre el cuidado de los pies en las personas mayores.
Se puede prevenir o, al menos, retrasar su aparición. Según la Federación Española de Diabetes (FEDE), las claves están en la alimentación, el ejercicio y abandonar hábitos como el tabaco y el alcohol.
Conviene que la alimentación sea rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado azul y carnes magras, y que limite las bebidas azucaradas, las grasas saturadas y el exceso de hidratos de carbono.
A eso se suma la actividad física. También las personas con movilidad reducida pueden beneficiarse de ejercicio adaptado a sus capacidades.

Y ante cualquier cambio en el cuerpo que te haga dudar, ve al médico. No lo achaques a la edad.
El cuidado del día a día marca la diferencia. Estas pautas ayudan a evitar complicaciones:
En Senniors, empresa de cuidados a domicilio, te ayudamos a sostener ese cuidado en casa. Nuestra podología a domicilio incluye un cribado preventivo específico para personas con diabetes, y nuestras cuidadoras por horas pueden acompañar la rutina diaria.
Llámanos al 911 31 58 58 o solicita información en nuestra web y te contamos cómo podemos ayudarte.
Sí se puede prevenir o retrasar la diabetes tipo 2 significativamente. Los factores clave son: mantener peso saludable, caminar o hacer actividad física 30 minutos diarios, reducir azúcares y bebidas gaseosas, aumentar verduras y fibra, y controlar estrés. En mayores es especialmente importante porque pequeños cambios previenen enfermedad años después. Revisar glucosa cada 3 años desde los 45 años permite detectar prediabetes y actuar cuando aún no hay complicaciones.
Las personas con diabetes tipo 2 pueden necesitar cuidados profesionales cuando el control se complica: si tienen visión muy deteriorada, dificultad de movilidad para inyectarse, complicaciones renales o neurológicas avanzadas, o si viven solas. Los cuidados a domicilio de Senniors ayudan a mantener el control: recordar medicinas, monitorizar glucosa, preparar comidas adecuadas y detectar complicaciones temprano. La asistencia profesional mejora la adherencia al tratamiento y la calidad de vida.
El control de la diabetes tipo 2 combina cambios en el estilo de vida con medicamentos. La dieta debe reducir azúcares simples, grasas saturadas y aumentar fibra mediante verduras, legumbres y granos integrales. El ejercicio regular (30 minutos diarios) mejora la sensibilidad a la insulina. Los medicamentos más frecuentes son metformina, sulfonilureas e inhibidores SGLT2. Tu médico ajustará el tratamiento según tus resultados analíticos mensuales.
Sin control adecuado, la diabetes puede afectar múltiples órganos. Las complicaciones más frecuentes son problemas de visión (retinopatía), daño renal que requiere diálisis, neuropatía (daño nervioso que causa dolor), enfermedades cardiovasculares y problemas circulatorios en pies que pueden llevar a amputaciones. También aumenta el riesgo de infecciones e infartos. Por eso el tratamiento temprano y el seguimiento regular son esenciales para prevenir estos desenlaces.
La diabetes tipo 2 se desarrolla lentamente, por eso muchas personas ni se dan cuenta. Los síntomas clave son: sed excesiva, ganas frecuentes de orinar (especialmente por las noches), cansancio constante, visión borrosa y lentitud en la cicatrización de heridas. Algunos pueden sentir hormigueo en manos o pies. Como el 50% tiene complicaciones al diagnóstico, detectar estos signos temprano es crucial para evitar problemas mayores.