
Existen dos tipos de diabetes:
Muchas personas no saben que tienen diabetes.
Cuando al fin reciben el diagnóstico, un 50% presentan alguna complicación asociada.
El lema de este año para el Día Mundial de la Diabetes, que se celebra hoy 14 de noviembre, es “Educar para proteger el futuro”.
Un futuro del que forman parte activa los adultos mayores, por lo que creemos imprescindible que, tanto ellos como sus cuidadores, conozcan cómo les afecta esta enfermedad.
Existen dos tipos de diabetes:
Muchas personas no saben que tienen diabetes.
Cuando al fin reciben el diagnóstico, un 50% presentan alguna complicación asociada.
El lema de este año para el Día Mundial de la Diabetes, que se celebra hoy 14 de noviembre, es “Educar para proteger el futuro”.
Un futuro del que forman parte activa los adultos mayores, por lo que creemos imprescindible que, tanto ellos como sus cuidadores, conozcan cómo les afecta esta enfermedad.
Para que el organismo pueda utilizar la glucosa que ingerimos de los alimentos y transformarla en energía, necesita insulina. Esta hormona ayuda a que la glucosa pase a las células.
Cuando el cuerpo no procesa bien la glucosa, esta se acumula en exceso en la sangre, provocando diabetes y otros problemas asociados.
Como hemos mencionado al principio, muchas personas padecen diabetes tipo II pero no lo saben. Por ello es tan importante conocer los signos y síntomas que pueden estar alertando de una posible diabetes.

Los síntomas de la diabetes en personas mayores pueden no estar presentes al principio de la enfermedad y, además, van avanzando de forma muy lenta, lo que dificulta que la persona se dé cuenta de que algo no anda bien.
Algunos de los más habituales son:
Como ves, estos síntomas se pueden asociar fácilmente al propio proceso de envejecimiento. Esto hace que muchas veces, la persona mayor o su familia, no les dé importancia y descarte acudir al médico.
Comorbilidad significa el efecto de una enfermedad en un paciente cuya enfermedad primaria es otra distinta. Podríamos decir que son las afecciones que provoca una enfermedad principal.
En adultos mayores, la diabetes presenta un alto grado de comorbilidad. Entre las afecciones asociadas que más aparecen están la hipertensión, obesidad, problemas cardíacos, hipoglucemia (como efecto secundario del tratamiento), neuropatías, colesterol y/o triglicéridos altos, hipotiroidismo, problemas en la retina (causando un 40% de los casos de ceguera), insuficiencias renales graves y pie diabético.
Por ello es tan importante detectar a tiempo la diabetes y aplicar un tratamiento temprano que evite complicaciones.
Sí, la buena noticia es que sí se puede prevenir la diabetes tipo II, o al menos retrasar su aparición.
Según la Federación Española de la Diabetes (FEDE), las claves para la prevención radican en la dieta, el ejercicio y el abandono de los malos hábitos como el tabaco y el alcohol.
La dieta debe ser rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado azul y carnes magras. Hay que evitar al máximo las bebidas azucaradas, grasas saturadas y una ingesta excesiva de carbohidratos.
A una dieta saludable se le deben sumar unos 30 minutos de ejercicio físico al día. Los adultos mayores, incluso aquellos cuya movilidad es reducida, pueden beneficiarse de los efectos de una actividad física adaptada a sus capacidades.

Además de todo esto, es importante ir al médico si notamos cualquier síntoma de que algo no anda bien o cualquier cambio en el cuerpo, y no achacarlo a un simple proceso de envejecimiento.
La primera medida a tomar para controlar la diabetes en adultos mayores es medir diariamente los niveles de glucosa en sangre, para prevenir cuadros de hipoglucemia o hiperglucemia.
Además, para evitar complicaciones, es necesario:
No queremos acabar este artículo sin volver a recordar el lema del Día Mundial de la Diabetes de 2022: “Educar para proteger el futuro”.
La divulgación sobre la diabetes: qué es, cómo prevenirla, la importancia de detectarla en sus fases iniciales y controlarla, debe llegar a todas las personas: adultos mayores, cuidadores, profesionales de la asistencia, jóvenes…
La diabetes es una afección que se suele tomar a la ligera y que, sin embargo, causa complicaciones que provocan miles de muertes y situaciones incapacitantes cada año.
Así que te animamos a que compartas este artículo para hacer que “la onda expansiva del conocimiento” sea cada vez más amplia y llegue a todos.
¡Por un futuro libre de diabetes!
Sí se puede prevenir o retrasar la diabetes tipo 2 significativamente. Los factores clave son: mantener peso saludable, caminar o hacer actividad física 30 minutos diarios, reducir azúcares y bebidas gaseosas, aumentar verduras y fibra, y controlar estrés. En mayores es especialmente importante porque pequeños cambios previenen enfermedad años después. Revisar glucosa cada 3 años desde los 45 años permite detectar prediabetes y actuar cuando aún no hay complicaciones.
Las personas con diabetes tipo 2 pueden necesitar cuidados profesionales cuando el control se complica: si tienen visión muy deteriorada, dificultad de movilidad para inyectarse, complicaciones renales o neurológicas avanzadas, o si viven solas. Los cuidados a domicilio de Senniors ayudan a mantener el control: recordar medicinas, monitorizar glucosa, preparar comidas adecuadas y detectar complicaciones temprano. La asistencia profesional mejora la adherencia al tratamiento y la calidad de vida.
El control de la diabetes tipo 2 combina cambios en el estilo de vida con medicamentos. La dieta debe reducir azúcares simples, grasas saturadas y aumentar fibra mediante verduras, legumbres y granos integrales. El ejercicio regular (30 minutos diarios) mejora la sensibilidad a la insulina. Los medicamentos más frecuentes son metformina, sulfonilureas e inhibidores SGLT2. Tu médico ajustará el tratamiento según tus resultados analíticos mensuales.
Sin control adecuado, la diabetes puede afectar múltiples órganos. Las complicaciones más frecuentes son problemas de visión (retinopatía), daño renal que requiere diálisis, neuropatía (daño nervioso que causa dolor), enfermedades cardiovasculares y problemas circulatorios en pies que pueden llevar a amputaciones. También aumenta el riesgo de infecciones e infartos. Por eso el tratamiento temprano y el seguimiento regular son esenciales para prevenir estos desenlaces.
La diabetes tipo 2 se desarrolla lentamente, por eso muchas personas ni se dan cuenta. Los síntomas clave son: sed excesiva, ganas frecuentes de orinar (especialmente por las noches), cansancio constante, visión borrosa y lentitud en la cicatrización de heridas. Algunos pueden sentir hormigueo en manos o pies. Como el 50% tiene complicaciones al diagnóstico, detectar estos signos temprano es crucial para evitar problemas mayores.