
María tiene 68 años y acaba de jubilarse. La semana pasada, en una tienda de electrónica, el dependiente se dirigió a su hija para explicarle cómo funciona el móvil que ella estaba comprando. Nadie le preguntó si necesitaba ayuda; simplemente asumieron que no entendería.
Esta situación, tan común como invisibilizada, ayuda a entender qué es el edadismo y cómo se manifiesta en el día a día.
El edadismo es la discriminación hacia las personas por razón de su edad, especialmente hacia quienes superan los 60 o 65 años. La Organización Mundial de la Salud lo identifica como una de las formas de discriminación más extendidas y menos cuestionadas.
María tiene 68 años y acaba de jubilarse. La semana pasada, en una tienda de electrónica, el dependiente se dirigió a su hija para explicarle cómo funciona el móvil que ella estaba comprando. Nadie le preguntó si necesitaba ayuda; simplemente asumieron que no entendería.
Esta situación, tan común como invisibilizada, ayuda a entender qué es el edadismo y cómo se manifiesta en el día a día.
El edadismo es la discriminación hacia las personas por razón de su edad, especialmente hacia quienes superan los 60 o 65 años. La Organización Mundial de la Salud lo identifica como una de las formas de discriminación más extendidas y menos cuestionadas.
El edadismo se basa en estereotipos, prejuicios y comportamientos que limitan a las personas por su edad. A menudo no es evidente, ya que puede aparecer disfrazado de protección, humor o costumbre.
A diferencia de otras formas de discriminación, suele pasar desapercibido porque está normalizado en el lenguaje, en las actitudes y en distintos entornos sociales. Esto dificulta su identificación y perpetúa su impacto.
El edadismo se manifiesta en diferentes ámbitos:
Aunque muchas veces se producen sin mala intención, estas situaciones pueden limitar la participación y la autonomía.
El edadismo tiene consecuencias reales en el bienestar:
Un enfoque centrado en la persona, y no en la edad, es clave para mantener una buena calidad de vida.
Prevenir el edadismo empieza en lo cotidiano:
Pequeños cambios en la comunicación generan entornos más inclusivos.
Reducir el edadismo requiere un compromiso colectivo:
Construir una sociedad inclusiva implica reconocer el valor de cada etapa de la vida.
En Senniors, trabajamos desde un enfoque centrado en la persona, promoviendo autonomía, bienestar y acompañamiento adaptado a cada situación. Nuestro objetivo es ofrecer apoyo respetuoso que permita mantener la calidad de vida en el entorno habitual.