
Desde 2004, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid pone en marcha cada verano un sistema de vigilancia y control frente a las olas de calor. En 2026 cumple 22 años de vigencia ininterrumpida.
Su objetivo es claro: reducir la mortalidad y la morbilidad asociadas a las altas temperaturas. Para lograrlo, monitoriza cada día las temperaturas máximas previstas en tres zonas de la región —Sierra, Metropolitana y Henares, y Sur, Vegas y Oeste— y activa alertas cuando se superan ciertos umbrales.
El umbral general de riesgo se sitúa en 35,6 °C. A partir de ahí, el sistema entra en acción.
Nivel 0 — Normalidad (verde)
Las temperaturas están dentro de lo esperable. Es el momento de preparar el entorno: comprobar que las persianas cierran bien, revisar la climatización, asegurarte de que la persona a tu cuidado tiene agua siempre al alcance y conocer las zonas frescas próximas al domicilio.
Nivel 1 — Precaución (amarillo)
El algoritmo supera 3,5 puntos. La Consejería emite un Boletín de Información y activa comunicaciones dirigidas especialmente a los grupos de mayor riesgo. En este nivel debes: limitar las salidas a las horas de más calor (de 11:00 a 15:00), aumentar la frecuencia de ingesta de agua y revisar si los medicamentos habituales pueden afectar a la regulación de la temperatura corporal.
Nivel 2 — Riesgo alto (rojo)
El algoritmo supera 7 puntos. Situación de ola de calor real. Hay que mantener el domicilio lo más fresco posible, cerrar ventanas y persianas cuando la temperatura exterior supere la interior, desaconsejar cualquier actividad física y vigilar de forma activa la temperatura corporal, el pulso y el estado de hidratación de la persona atendida.
Desde 2004, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid pone en marcha cada verano un sistema de vigilancia y control frente a las olas de calor. En 2026 cumple 22 años de vigencia ininterrumpida.
Su objetivo es claro: reducir la mortalidad y la morbilidad asociadas a las altas temperaturas. Para lograrlo, monitoriza cada día las temperaturas máximas previstas en tres zonas de la región —Sierra, Metropolitana y Henares, y Sur, Vegas y Oeste— y activa alertas cuando se superan ciertos umbrales.
El umbral general de riesgo se sitúa en 35,6 °C. A partir de ahí, el sistema entra en acción.
El plan identifica con precisión los grupos de mayor vulnerabilidad. Las personas mayores encabezan la lista, especialmente:
El documento de la Comunidad de Madrid señala que las mujeres mayores pueden ser más vulnerables a los efectos del calor que los hombres, posiblemente debido a tener menos glándulas sudoríparas. Es un dato que merece atención al definir los niveles de vigilancia individuales.
Estrés por calor. Tensión psicológica y malestar asociado a temperaturas altas. Es la señal más temprana.
Síncope por calor. Sensación de mareo y desvanecimiento, especialmente en personas que permanecen de pie durante un tiempo prolongado bajo el sol. Hay que tumbarse en un lugar fresco y beber agua.
Agotamiento por calor. Pérdida de agua y sales por sudoración excesiva. Los síntomas incluyen sed intensa, debilidad, mareo y dolor de cabeza. Requiere cesar toda actividad, hidratarse y refrescar el cuerpo.
Golpe de calor. Es la emergencia. La temperatura corporal puede superar los 40 °C. La piel aparece caliente, enrojecida y seca (sin sudor), y pueden aparecer confusión, convulsiones o pérdida de consciencia. Llama al 112 de inmediato. Mientras llega la ayuda: tumba a la persona en un lugar fresco, mójala con paños húmedos y abanica.
Antes de que llegue el calor (cualquier nivel)
En alerta amarilla (Nivel 1)
En alerta roja (Nivel 2)
La Comunidad de Madrid pone el acento en la hidratación como medida de primera línea:
En Senniors acompañamos a más de 725 familias con cuidados profesionales en el hogar. Nuestro equipo interdisciplinar —que incluye enfermeras, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y nutricionistas— conoce los riesgos del verano y los incorpora al plan de cuidados de cada persona desde el inicio de la temporada.
Florence, nuestra plataforma de cuidados predictivos, permite hacer un seguimiento en tiempo real de la evolución de cada persona atendida y comunicar a las familias cualquier cambio relevante. La tecnología no sustituye al cuidado humano: lo hace más ágil y más seguro.
Si tienes dudas sobre cómo preparar el verano para la persona mayor que cuidas, nuestro equipo puede orientarte.
Puedes consultarlo en la página web oficial de la Comunidad de Madrid. Durante el periodo de vigencia del Plan (15 de mayo al 15 de septiembre), se publica diariamente un Boletín de Información de Ola de Calor con el nivel de riesgo para cada zona de la región y la previsión para los próximos cuatro días. Los niveles se visualizan con los colores de un semáforo: verde (normalidad), amarillo (precaución) y rojo (riesgo alto).
El Plan de Calor de la Comunidad de Madrid establece los 26 °C como umbral crítico. Por encima de esa temperatura, las personas de alto riesgo deben trasladarse a una zona más fresca. Si no es posible moverlas, aplica medidas de refresco activas: líquidos fríos, compresas húmedas en nuca y muñecas, y ventilación nocturna abriendo ventanas cuando la temperatura exterior baje de la interior.
Llama al 112 si la persona mayor presenta temperatura corporal superior a 40 °C, piel caliente y seca sin sudor, confusión o desorientación, convulsiones o pérdida de consciencia. Son señales de golpe de calor: una emergencia médica que no puede esperar. Mientras llega la ambulancia, mueve a la persona a un lugar fresco, mójala con paños húmedos y abanica para acelerar el enfriamiento.
Sí, y es un factor que se suele pasar por alto. El plan de la Comunidad de Madrid identifica varios fármacos que pueden alterar la sudoración, la termorregulación o el equilibrio electrolítico: anticolinérgicos, diuréticos, antidepresivos, antiarrítmicos, barbitúricos y antihipertensivos. Si la persona mayor que cuidas toma alguno de ellos, consulta con su médico antes del verano para valorar si es necesario ajustar la dosis o cambiar la pauta durante los meses de más calor.
El plan recomienda al menos un vaso de agua o zumo en cada ingesta principal: desayuno, comida, merienda y cena, más pequeñas ingestas entre horas sin esperar la sensación de sed. La sed aparece cuando ya hay pérdida de líquidos, y en personas mayores este mecanismo está aún más atenuado. Evita bebidas con cafeína, alcohol o muy azucaradas, que dificultan la rehidratación. Las frutas de verano como sandía y melón también cuentan como aporte hídrico.